lunes, 9 de junio de 2014

Mitos y Realidades de la Bolsa de Valores

¿Es un Casino?


Esta es una idea errónea que deriva del comportamiento en los precios de las acciones y de los noticieros, en donde uno se entera cómo suben y bajan los precios, y muchas veces de forma muy importante.
 
¿Por qué suben y bajan diariamente los precios de las acciones?
 Porque todos los días el mercado le da un precio a las empresas que cotizan en la Bolsa, en función de las expectativas que existen en ese momento. Los precios de las acciones tienden a subir cuando existe una perspectiva favorable de que el negocio prosperará, y tienden a bajar cuando se tiene una perspectiva negativa del futuro de la empresa.
 
¿Si son empresas grandes, estables y su información es pública, por qué varían tanto?
¿Qué tanto puede variar el valor de una empresa en unas horas?
Como en cualquier negocio, uno no lo evalúa únicamente por lo que valen sus activos y sus pasivos, es decir, sus instalaciones, maquinaria, inventarios y cuentas bancarias, menos el valor de sus deudas, sino además se toman en cuenta los ingresos futuros que se espera que tenga, mismos que van en función de las expectativas de crecimiento.
 
Imagina que nos asociamos y ponemos un negocio de envases de vidrio y le invertimos, entre 5 amigos, un millón de pesos en total, de los cuales $500,000 pesos se invierten en maquinaria. Luego pasan 6 meses en lo que prácticamente no vendemos nada y además hemos tenido gastos de sueldos, rentas y otros diversos, por lo que del millón que invertimos, menos lo que gastamos en la maquinaria, sólo quedan $100,000 pesos en el banco. ¿En cuánto venderías el negocio? En teoría el negocio únicamente vale $600,000.
Detente un momento y piensa realmente ¿cuánto vale nuestro negocio? Te darás cuenta después de unos minutos que no tenemos suficiente información para determinar el valor, ¿por qué?, porque no sabemos si para cerrarlo hay que pagar penalizaciones en el contrato de renta, no sabemos si para liquidar al personal los gastos son muy altos o no, no sabemos cuánto vale la maquinaria usada en el mercado, no sabemos muchas cosas.  El comprador que cree que cerrar el negocio implicaría gastos de $400,000, ofrecerá para comprarlo muy poco dinero, tal vez la diferencia entre el valor teórico de los $600,000 y los gastos de cierre, es decir, tal vez ofrezca $200,000.
 
Ahora imagina que ayer uno de nuestros socios cerró un contrato de venta de envases de vidrio con Coca Cola por 3 años, en donde nos garantizan la compra de un millón de envases anuales. Esto implica ingresos mínimos de aproximadamente cinco millones de pesos al año, pero implica también invertir más dinero para comprar más maquinaria y ampliar la capacidad instalada. ¿Ahora cuánto vale el negocio? Seguimos sin suficiente información, pero desde luego vale mucho más, por lo que si lo puedes comprar en $600,000 no lo pensarías, y posiblemente alguien pague $5,000,000 o más.
 
La existencia de estos “huecos” temporales de información, que se derivan de los cambios súbitos de la situación de una empresa con respecto a su industria, o con res- pecto a la economía, generan momentos de incertidumbre que provocan la creación de diversos escenarios: algunos positivos, otros negativos. Este fenómeno es lo que da lugar al inversionista especulador, quien es también un importante participante de los mercados y un factor relevan- te que provoca volatilidad en los precios.
 
Los cambios súbitos en las expectativas alteran los precios en periodos cortos de tiempo. Por ejemplo, una huelga inesperada que interrumpe todas las operaciones de un negocio, tendrá un efecto negativo en el precio de las acciones. Por el contrario, el firmar un contrato multimillonario o el ganar una licitación importante con el gobierno, tendrá un efecto positivo en el precio de las acciones de la empresa.
 
Así, cuando uno invierte en Bolsa, los rendimientos no son producto de la casualidad, son producto de las perspec- tivas futuras sobre un negocio, las cuales se ven afectadas por las noticias que cambian diariamente, a veces por efectos propios de una empresa, otras por factores externos. Lo que es importante considerar, es que si se invierte en periodos muy cortos de tiempo, se está sujeto a un mayor riesgo, pues los precios se ven afectados constante- mente cuando existen “huecos” de información y aparecen los especuladores. En el largo plazo, el efecto especulador tiende a desaparecer.  Por ejemplo: el efecto negativo en los precios producto de la huelga inesperada que se mencionó anteriormente, se verá anulado al momento en que se anuncia que el patrón y los trabajadores alcanzaron un arreglo y la huelga terminó.
 
Te recomiendo que no inviertas al azar ni en periodos cortos de tiempo, pues la Bolsa no es un juego de azar. Debes tratar de invertir en los negocios que crees que tienen mejor perspectiva, pues en el largo plazo, esto redituará en mejores resultados. Más adelante te daremos algunos elementos para que, además de escoger las mejores acciones, puedas escoger aquéllas opciones específicas que puedan darte mejores rendimientos.
 
¿La Bolsa es sólo para millonarios o gente con Doctorados?
En realidad, la Bolsa es para todos y existen varias formas de poder participar en ella. Cualquiera puede invertir en el mercado con asesoría y tiempo para estudiar, tanto los principios de cómo funcionan los mercados, como a las empresas que son de nuestro interés para invertir en ellas.
 
En caso de no contar con el tiempo para estudiar, con asesoría también es posible participar en la Bolsa a través de fondos de inversión. La diferencia de participar por medio de fondos de inversión, es que son administrados por gente especializada que dedica su vida laboral para elegir lo que considera son las mejores opciones disponibles en el mercado, tanto para ti, como para el resto de los inversionistas que depositan su confianza al invertir en un fondo de inversión.
 
Te recomiendo, en todo momento, acercarte a un asesor financiero, independientemente de si quieres participar en fondos de inversión o directamente seleccionando las empresas que serán las mejores opciones según tu perspectiva. En este segundo caso, te sugerimos dediques tiempo a entender el funcionamiento de los mercados y, más importante, a entender a la empresa en la que quieres invertir.
 
 Hay un principio útil en Bolsa: No Inviertas En lo que No Entiendes.
¿Es muy riesgosa? La inversión en Bolsa puede tener el mismo riesgo de invertir en un negocio, e incluso menos. Si no conocemos el negocio, dicho desconocimiento nos puede llevar al temor, a la inacción y por ende, podemos dejar de lado grandes oportunidades. Aunque es un error invertir en algo que no se entiende, es menos riesgoso hacerlo a través de la Bolsa que directamente nosotros como empresarios, ya que la empresa que cotiza en Bolsa, tiene un equipo de dirección y administración que si conoce el negocio. De todas formas, el desconocimiento del negocio me puede llevar a interpretar mal el impacto de una noticia sobre la empresa de la cual soy accionista, y a vender o comprar equivocadamente a una valuación o precio también equivocado. El riesgo disminuye considerablemente si se le da el tiempo que requiere.
 
El ser socio de una empresa con una promisoria perspectiva a futuro y darle tiempo a que se materialicen estas expectativas, es lo que reduce el riesgo. Si se le da suficiente tiempo a la Bolsa, digamos 10 años, el riesgo se reduce considerablemente. Ahora bien, simpre existen negocios con un grado mayor o menor de riesgo. Por ejem- plo, existen negocios que venden productos de primera necesidad (como los alimentos básicos) y en los cuáles el consumidor no puede postergar su consumo. En contraste, existen negocios que ofrecen productos suntuarios o cuyo consumo se puede postergar por un tiempo indefinido, tales como un auto o un viaje de placer. Ninguno de los dos negocios descritos son malos, simplemente el resultado de la inversión en uno u otro negocio, dependerá del entorno económico específico dentro del cual se des- envuelven. Si existe bonanza económica probablemente sobrepase la expectativa de ventas el negocio enfocado a productos suntuarios y el negocio de productos de primera necesidad no tenga un incremento tan significativo en sus ventas.
 
Por último, es importante darnos cuenta que cuando compramos una acción en Bolsa, en donde sólo cotizan las empresas más grandes del país, estamos comprando un negocio en marcha que tiene un equipo de directivos y administradores profesionales y que ya han demostrado que su negocio es exitoso; que cuenta con un área de auditoría, con controles, procesos y procedimientos estable- cidos, que tiene una base de clientes existentes y una red de proveedores ya establecida, etc., es decir, nos estamos haciendo socios de los empresarios más importantes de México, aunque sólo invirtamos una cantidad pequeña. Por el contrario, si ponemos un negocio propio, el primer reto será saber si funciona, por lo que la probabilidad de perder todo nuestro dinero es mucho más alta. 
 
En la Bolsa, si se compra con información y diversificando el portafolio, y si se le da suficiente tiempo a la inversión, el riesgo de sufrir pérdidas disminuye de forma muy impor- tante. Las cifras históricas del desempeño del Indice de Precios y Cotizaciones (IPyC), el cual ya es en si mismo el equivalente a una cartera diversificada puesto que el IPyC ampara a 35 emisoras, así lo soporta

Los rendimientos no son producto de la casualidad, sino de la fortaleza  financiera de un negocio, de sus perspectivas y  certeza para  generar utilidades y del flujo de la  información en  los mercados  financieros.

Jose Eliud Garcia Martínez .'.

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